Los deportados originarios de la Región de Murcia llegaron a los campos de concentración del III Reich durante la Segunda Guerra Mundial en dos oleadas bien diferenciadas, hasta alcanzar el número de 398 hasta el momento. En la primera, entre 1940 y 1942, se encuentra el grueso del colectivo: 334 personas, en su mayoría antiguos republicanos prisioneros de guerra capturados durante la invasión alemana de Francia y enviados casi todos –como la mayoría de los españoles en su misma situación– al campo de concentración de Mauthausen.

En la segunda, que discurre entre 1943 y 1945, hubo un conjunto más reducido y heterogéneo compuesto por sesenta y cinco personas, algunas nacidas en la Región pero ya con nacionalidad francesa, entre los que figuraban refugiados de la guerra civil y emigrantes económicos. Fueron detenidos, en su mayor parte, pero no exclusivamente, por pertenecer o relacionárseles con la los movimientos resistentes en Francia. En esta ocasión fueron destinados a los no menos conocidos y siniestros campos de Dachau, Buchenwald, Neuengamme o Ravensbrück, entre otros.