Las “marchas de la muerte”
En los últimos compases de la Segunda Guerra Mundial, cuando los ejércitos aliados cercaban el territorio del Tercer Reich, el aparato nazi puso en marcha toda su maquinaria de exterminio en los campos de concentración. Hubo intentos de acabar con los prisioneros encerrándolos en túneles para volarlos con dinamita o en barcos para hundirlos en alta mar, evacuaciones salvajes en las llamadas “marchas de la muerte” o altas concentraciones de prisioneros en unos pocos campos, en donde las epidemias y la falta total de recursos provocaron miles de muertos.
Por expreso mandato de Himmler se ordenó el desmantelamiento de los campos cercanos a los frentes y la evacuación de sus prisioneros, para evitar que fueran utilizados como mano de obra o como soldados por los aliados y, sobre todo, para no dejar testimonio de la infamia. Este fue el origen de la conocidas como “marchas de la muerte”, que incluían a miles de prisioneros exhaustos que debían desplazarse a pie, bajo los golpes de los guardias del Lager-SS y los kapos, siendo ejecutados aquellos que no podían avanzar. Paralelamente se destruían archivos y otros elementos, como las cámaras de gas, que pudieran delatar lo sucedido. Víctimas de esta iniquidad final fueron, al menos, una veintena de murcianos, entre los que se encontraban las dos mujeres deportadas de nuestra región. Y, posiblemente, como resultado de las mismas desaparecieron, y probablemente murieron, cinco de ellos.
Flossenbürg y asesinados en un bosque cerca de Neunburg vorm Wald durante una “marcha de la muerte” (abril de 1945). USHMM-NARA