Ciento cincuenta y tres de los trescientos noventa y ocho deportados nacidos u originarios de la Región de Murcia lograron sobrevivir al horror nazi: un 38,4 % del total. De la mayor parte de estos supervivientes, ciento veinticuatro, se ha podido averiguar, con más o menos detalle, su destino posterior. Sobre el resto aún existe escasa información y es probable que algunos fallecieran al poco de salir del cautiverio. Tras la liberación de los campos por los aliados se desataron grandes epidemias de tifus y otras enfermedades infecto-contagiosas debido a las pésimas condiciones de salubridad y al hacinamiento: al menos dos prisioneros murcianos fallecieron en las semanas posteriores a la liberación. Las condiciones de salud de los liberados eran lamentables: estado famélico, con poco peso y numerosas enfermedades, como sarna, avitaminosis y especialmente afecciones de los aparatos respiratorio y digestivo. Los largos años de padecimientos y carencias arrastrados de la guerra civil, dejaron enormes secuelas físicas y mentales en los supervivientes, en la mayoría de los casos de por vida.

La esperanza en el regreso a una España libre y democrática se iría desvaneciendo tras la consolidación de la política de bloques, la llamada “Guerra Fría” y el reconocimiento del régimen franquista por los países occidentales a partir de la década de los cincuenta. Los liberados, como el resto de refugiados republicanos, tuvieron que rehacer su vida, mayoritariamente en el país desde donde habían sido deportados: Francia.

Mientras que en la Europa de posguerra, tras un primer momento de estupor y convulsión al conocerse los crímenes nazis, el interés sobre la deportación y el holocausto entre la población y los medios de comunicación disminuyó gradualmente entre las décadas de 1950 y 1970 de forma drástica, en la España de Franco desde el principio una espesa capa de silencio y olvido recayó sobre el tema. Pero, pasado este lapso, poco a poco, la deportación ha vuelto a despertar la atención de la opinión pública mundial. En España, salvo algunas publicaciones pioneras, este proceso no de memoria colectiva no comenzó hasta principios del siglo XXI, fecha a partir de la cual la población tomó conciencia de la existencia del colectivo de españoles víctimas de los nazis.